MI PRIMER DÍA DE TRABAJO

 

Aquella mañana era especial. Era mi primer día de trabajo en los estudios de grabación que la compañía Sony tiene en Madrid. Después de todo, parece que los seis años de estudios de ingeniería en imagen y sonido empezaban a dar sus frutos. Estaba a punto de trabajar para una de las mayores compañías del mundo y la verdad es que no estaba demasiado nervioso. La entrevista había ido bastante bien y, aunque no tenía demasiada experiencia, mis notas en la carrera habían alcanzado una media bastante alta. Subí al tren que me llevaría hasta Madrid y me senté al lado de un anciano que leía tranquilamente el periódico.

– ¡Buenos días! – le dije. – ¡Buenos días, joven! – me contestó con una leve sonrisa. La gente empezaba a abarrotar el tren.

A veces piensas que somos como insectos, como hormigas, yendo a trabajar todos juntos, como robots. Dos filas más adelante un bebé no paraba de llorar mientras su madre trataba de calmarlo como podía. Cuando nos acercábamos a Madrid, me di cuenta de que el chico que viajaba justo en el asiento de delante  ya había bajado del tren en la estación anterior y había olvidado su mochila bajo el asiento.

– Hoy es día 11. Ya sólo quedan 3 días para las elecciones. ¿Quién crees que ganará, joven? ¿Aznar o Zapatero? – me dijo el abuelo volviendo a sonreír.

– No lo sé, jefe, la verdad es que no me interesa mucho la política – le contesté, mientras pensaba que lo primero que haría cuando llegara a la estación sería entregar en objetos perdidos la mochila que el joven de aspecto magrebí había olvidado en el tren unos minutos antes.

El reloj del tren de cercanías marcaba las 7:35 de la mañana y estábamos a punto de llegar a la estación de Atocha. Tenía el presentimiento de que mi primer día de trabajo iba a ser muy especial.

fin

 (Dedicado con todo mi cariño a todas las víctimas del 11-M)

©2005 Javier Gutiérrez

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